viernes, 11 de abril de 2014

MOUSSE DE FRESA EN CUENCOS DE CHOCOLATE BLANCO


Seguimos con recetas de fresas... y es que me encantan, sin duda una de mis frutas favoritas. Todo lo que lleve fresa me gusta (casi me atrevería a decir que toda la comida que sea rosa).

Esta es una receta muy sencilla, pero de las que nos dejan quedar como señores. Es muy vistosa, fresca, ligera, y sobre todo rica. No se le puede pedir más, la verdad.

Por supuesto podemos presentar la mousse en cualquier otro recipiente, pero en estos cuencos de chocolate todo queda genial y además luego hay que fregar menos... ¡todo ventajas, chicos!


Los había utilizado ya en este helado de mora  y también una variación para decorar la tarta de mousse de chocolate y avellana que tanto éxito tuvo en su momento.

Además de los vasitos de chocolate blanco, debajo de la mousse lleva una salsa de chocolate blanco, que va genial con la fresa.

La receta de la mousse de fresa es de minue, para directo al paladar.

Con estas cantidades que os pongo me han salido 8 cuencos como los de las fotos y además 3 vasitos de mousse.

Ingredientes:
Para los cuencos:
- 110 chocolate blanco para repostería
- 70g de chocolate blanco con crujiente de fresa (opcional)

Para la salsa de chocolate blanco:
- 70g de chocolate blanco para repostería
- 70 ml de nata líquida (de montar)

Para la mousse:
- 400g de fresas o fresones
- 4 claras de huevo
- 200 ml de nata para montar
- 2 cucharadas de azúcar (opcional)
- una pizca de sal fina

Empezaremos haciendo los cuencos de chocolate.

En esta ocasión aproveché que tenía un resto de chocolate blanco con crujiente de fresa (de Lidl, está impresionante) y se lo añadí al chocolate de repostería. Quedaron genial, pensé que al fundirlo la fresa perdería el toque crujiente pero quedó tal cual.
Si no tenéis no pasa nada, ponéis 180 del otro y ya está.

Mientras fundimos poco a poco el chocolate (al baño maría o en el microondas a baja potencia, removiendo cada pocos segundos), iremos inflando los globos.
Se utilizan de esos pequeñitos con los que se juega a lanzarlos llenos de agua... "de peseta", que se llamaban en mi época. Seré arcaica...

Procurad que queden todos más o menos del mismo tamaño, para que los cuencos queden todos iguales.

Cuando el chocolate esté fundido, damos unas vueltas para que pierda temperatura y no exploten los globos al sumergirlos.

Sobre una bandeja con papel de horno o film, hacemos un circulito de chocolate con una cuchara, a modo de peana.
Sumergimos el primer globo en el chocolate fundido, lo elevamos, y lo ponemos sobre el círculo que acabamos de hacer. Enseguida se queda pegado.

Lo más cómodo es tener el chocolate en un recipiente de tamaño ligeramente superior a los globos, para que se adapte la forma y no tengamos que moverlo demasiado.

Continuamos hasta acabar el chocolate, se hace en un periquete.


Llevamos la bandeja a la nevera, y la dejamos allí al menos un par de horas, hasta que el chocolate esté bien duro. Si vemos que tarda mucho y tenemos prisa, podemos meterlos unos minutos en el congelador.

Cuando veamos que han endurecido lo suficiente, vamos sacando uno a uno, y pinchamos el globo con un cuchillo o unas tijeras. Se quedará parte pegado al chocolate, pero con cuidado lo despegamos y retiramos.

Es importante hacerlo uno a uno, ya que si no enseguida pierden temperatura y se el chocolate se rompe al tirar del globo. En cuanto lo tengamos listo, otra vez al frigo.

Si nos sobra algo de chocolate podemos aprovechar para hacer alguna decoración. Yo lo puse sobre un trozo de plástico de burbujas,  pero podéis hacer hilos, hojas, o lo que sea.


Para hacer la salsa de chocolate, ponemos al fuego los 70ml de nata para montar.

Cuando empiece a hervir, retiramos y añadimos los 70g de chocolate blanco cortado en trozos pequeños. Removemos hasta que se funda por completo.

Dejamos reposar hasta que esté a temperatura ambiente, y luego metemos en la nevera al menos una hora.


La mousse es super sencilla, y con ingredientes que solemos tener en casa.

Al no llevar gelatina ni ningún otro gelificante, queda un poco suelta, así que es necesario que la pongamos en algún tipo de recipiente.
No vale para hacer tartas, para eso tendríamos que añadirle unas hojas de gelatina o agar agar.

Pero para tomar así es perfecta, super ligera, 100% espuma de fresa.

Trituraremos los 400g de fresas, sin que quede ningún grumo.
Si no queréis que queden las semillas, podéis pasarlo por un tamiz o un colador. Yo se las he dejado, me encantan.

En un recipiente aparte montamos la nata con una cucharada de azúcar. Es importante que la nata esté bien fría. Reservamos.

En un tercer recipiente (el más grande), pondremos las claras a temperatura ambiente.
Las montamos con una batidora a varillas. Cuando empiecen a subir, añadimos una pizca de sal y la otra cucharada de azúcar.

Es muy importante batir muy bien, debe quedar un merengue firme y con picos.

 
Mezclamos las fresas trituradas con la nata montada, con mucha delicadeza para que no se baje.

Yo lo hago con una espátula de silicona, siempre con movimientos lentos y envolventes.

Cuando estén bien mezcladas, iremos añadiendo esta mezcla poco a poco a las claras a punto de nieve, de la misma forma: poco a poco, con movimientos envolventes, para que no se pierda ni una burbujita de aire.

Nos llevará un ratito, es mejor no tener prisa para hacer esta última parte, es la más importante del proceso.

Cuando tengamos las 3 partes listas (cuencos, salsa y mousse) procederemos al montaje.

En cada cuenco ponemos un par de cucharadas de salsa de chocolate blanco, y luego rellenamos con la mousse hasta la altura que queramos. 
Para alisar la mousse, o le damos unos meneítos a la bandeja o lo hacemos con la parte posterior de una cuchara, como prefiramos.

Rápidamente llevamos al frigorífico, y dejamos enfriar al menos3 horas.

Podemos dejarlas tal cual o decorar justo antes de servir con unas rodajas de fresa, fideos de chocolate o de azúcar, ... como queramos.


Eso sí, que no sea una decoración muy pesada, ya que podría zozobrar en un mar rosa (la mousse es super ligera).
Os lo digo por propia experiencia: la primera opción de decoración era media fresa, y entre que aún no había enfriado del todo la mousse y que la fresa pesaba demasiado, tuve que hacer un salvamento de emergencia.

Si preferís que la mousse quede más firme, añadid un par de hojas de gelatina disueltas a las fresas trituradas.

Como os decía al principio, con estas cantidades me salieron 8 cuencos de chocolate y mousse, y 3 vasitos de cristal aparte. Así que si queréis todo cuencos... a utilizar más chocolate, casi os diría que el doble.

Además de estar buenísima, tiene el aliciente de poder comerte el cuenco... que está también super bueno, es como un "re-postre". Cuando parece que ya has acabado... ¡aún te queda lo mejor!



jueves, 13 de marzo de 2014

BATIDO DE PANTERA ROSA


Tras casi 3 meses... ¡aquí estoy! Han sido unos meses de locura (obras, mudanza, más obras, más mudanza... y así seguimos...). Pero bueno, poco a poco vamos recuperando nuestra vida normal (si es que a vivir sin horno se le puede llamar vida normal), así que por fin me he decidido a hacer y publicar una receta.

¡Y menuda receta! Si como yo sois muy fans de los pastelitos pantera rosa, este es vuestro batido.

Es super rápida y sencilla (puede que sea la receta más breve de todo el blog), pero de las que merece la pena probar.

Hace unos días en ¡Cuánto daño! (una de las páginas que visito diariamente para alegrarme las mañanas), pusieron unas fotos de un paso a paso de un batido de pantera rosa.
En cuanto lo vi se me iluminaron los ojos: batido de pantera rosa... tenía que estar buenísimo. Y creedme, lo está.
Edito para poner el enlace a la publicación de la receta original, que me acaban de dejar en un comentario. Podéis verlo pinchando aquí.


El secreto de que sepa a pantera rosa es que lleva uno triturado. Así conseguimos no que se parezca, sino que tenga un sabor 100% pantera rosa.
Anda que no me habré yo comido pastelitos rosas de estos... y lo que te rondaré, morena.

Modifiqué un poco la receta, pero es muy parecida a la original.

Os pongo como lo hice.

Ingredientes:
- 150 g de fresas o fresones
- 150 ml de leche entera
- 50 g de helado de vainilla
- 1 pastelito pantera rosa

Para la versión más "gamberra":
- unas gotitas de Cointreau
- ginebra al gusto





Como os decía modifiqué un poco la receta original, ya que utilizan yogur griego natural en lugar de helado de vainilla.
Como todos estos pastelitos suelen tener un marcado aroma a vainilla, en un principio iba a utilizar yogur de este sabor, pero en el super no había, así que decidí cambiar a helado.

El procedimiento no puede ser más sencillo:

Lavamos las fresas/fresones y las picamos en trozos grandes.

Añadimos la leche, el helado y el pastelito cortado en trozos.

Por supuesto estas cantidades son las que yo utilicé, pero cada uno puede modificarlas a su gusto.

Trituramos con una batidora (ideal hacerlo con una de vaso, dejan los batidos super finos y con mucho cuerpo)... y ya tenemos nuestro batido listo.
Aunque por supuesto puede ser con una batidora de mano normal, yo lo hice así y quedó di-viiii-no.



Y si queremos hacer una versión para adultos, no hay más que nuestro licor favorito.
Yo le puse unas gotitas de Cointreau y unas gototas de ginebra, pero seguro que con ron blanco queda también genial.

Sin duda este batido puede ser la estrella en una merienda o una noche loca... tenéis que probarlo, si lo hacéis ya me contaréis.



viernes, 27 de diciembre de 2013

STOLLEN


¡Nueva propuesta de bake the world! El mes pasado no pude hacer a tiempo la propuesta, pero este me aseguré de no fallar a la cita de los compis panarras.

Nos propusieron hacer un stollen, un pan dulce alemán típico de estas fechas. Es un pan muy aromático, perfecto para un desayuno especial o una merienda de lujo.

Antes de hacerlo al ver las fotos en libros y blogs me lo imaginaba parecido al panettone, ya que los "tropezones" son muy parecidos, pero este es mucho más compacto, más "pan, pan".

Puede rellenarse con una crema de almendras, un rulo de mazapán, o incluso sin nada, estoy segura de que está perfecto de cualquiera de las tres formas.


Yo utilicé la receta de Pam de Uno de Dos, y nos gustó mucho. Y eso que en el horneado se salió toda la crema de almendras y sólo quedaron unos pequeños restos en el interior.
Pero tranquilos,  por supuesto que no se iba a perder nada, nos la comimos así tal cual, como si fuesen unas pastas de almendra amorfas.


Ingredientes:
Para la crema de almendras:
- 42g de mantequilla
- 42g de azúcar
- 42g de almendra molida
- 8g de harina de trigo
- 1 huevo pequeño
- 1 cucharadita de ron

Para la masa de stollen:
- 375g de harina de fuerza
- 8g de levadura fresca (o 1/4 de sobre de seca)
- 170ml de leche entera
- 70g de mantequilla
- 20 g de azúcar
- 4g de sal
- 2 huevos

Tropezones:
- 60g de uvas pasas sin pepitas
- 35g de cerezas escarchadas
- 65g de naranjas escarchadas
- 1 pizca de canela
- ron para remojarlas

Para decorar:
- azúcar glas, fruta escarchada, estrellas de anís,...

Empezaremos picando las cerezas y las naranjas confitadas y las ponemos junto a las uvas pasas a remojo en una copita de ron. Lo ideal es dejarlas toda la noche, para que se hidraten bien.

Para hacer la crema de almendras, batiremos la mantequilla con el azúcar hasta formar una pasta cremosa.
Es importante que la mantequilla esté a temperatura ambiente, si no es imposible hacer esta mezcla.

Añadimos las almendras molidas y la harina y mezclamos bien.

Por último, el huevo batido y una cucharadita de ron en el que hemos remojado las frutas escarchadas, hasta conseguir una crema ligera. Reservamos.

Yo creo que me pasé de líquido y la dejé demasiado ligera... porque como os decía antes en el horneado decidió que no le gustaba estar atrapada en el interior de la masa, que le gustaba más explorar el exterior.


Para hacer la masa yo utilicé la pani, poniendo los ingredientes como siempre: primero los líquidos y luego los sólidos (excepto la mantequilla).
Un amasado de 15 minutos (programa de masa para pasta), reposo de 10 minutos y luego otra vez el mismo programa, añadiendo esta vez la mantequilla a temperatura ambiente cortada en cubitos.

Mi masa estaba quedando demasiado blanda, así que durante el primer amasado tuve que añadir un par de cucharadas colmadas de harina de fuerza (además de los 375 gramos que os pongo en los ingredientes).
Puede que ese día la báscula me gastase una broma, porque tanto la masa como la crema de almendras no quedaron bien a la primera.

Si utilizáis levadura fresca, os recomiendo deshacerla en la leche antes de empezar a hacer la la masa, para que quede bien repartida.
Yo la verdad es que suelo utilizar seca, después de haber tirado un montón de cubitos decidí que me pasaba definitivamente a la seca, que no se estropea tan fácilmente.

Una vez terminada la masa, la sacamos de la cubeta y hacemos una bola. La dejamos reposar un par de horas tapada con un paño o un trozo de film, hasta que haya crecido. Como no lleva demasiada levadura, no crecerá tanto como otros panes.


Si hacemos la masa a mano, haremos un volcán con la harina. Añadimos la sal y el azúcar, y haciendo un hueco en el centro añadimos los huevos y la leche (mezclada antes con la levadura).

Alrededor del volcán ponemos la mantequilla cortada en cubitos o trozos pequeños, y vamos mezclando de dentro a fuera, hasta que acabemos todos los ingredientes.
Amasamos unos minutos, y hacemos una bola.

Dejamos reposar la masa tapada un par de horas.


Cuando haya crecido, boleamos la masa y formamos un cuadrado con ella.
Escurrimos las frutas confitadas, añadimos una pizca de canela, mezclamos bien, y repartimos esta mezcla sobre la masa.

Doblamos y estiramos varias veces la masa, para que las frutas se vayan repartiendo por toda la masa.
Dejamos reposar otros 30 minutos.

Pasada la media hora, estiramos la masa dándole otra vez forma  cuadrada. Repartimos la crema de almendras por la superficie dejando un borde de unos 3 cm, y doblamos nuestro stollen.
Primero doblamos un poco la parte derecha llevándola hacia la izquierda, y luego hacemos lo mismo con la izquierda, pero llevándola a la derecha. Por supuesto, puede ser al revés.

Como nos dice Pam, podemos dejar le pliegue visto o darle la vuelta para que quede oculto, como prefiramos.

Dejamos reposar otra media hora, y lo horneamos a unos 180ºC hasta que esté dorado.

 
Espolvoreamos con abundante azúcar glas... ¡y ya podemos disfrutarlo!

Como os decía al principio, queda un pan muy aromático y rico... ¡para el año repito seguro! Que los madrugones se encaran con otra alegría si sabes que vas a desayunar unas rebanaditas de rico stollen casero...¡mmmm!

¡Venga, que estáis aún a tiempo de hacerlo estos días! ¡A los hornos!